Vivimos en una época en la que la productividad ocupa gran parte de nuestras conversaciones. Buscamos aprovechar mejor el tiempo, aprender nuevas habilidades, alcanzar objetivos y encontrar maneras de convertir nuestras capacidades en oportunidades. En medio de esta dinámica, incluso aquello que hacemos simplemente porque nos gusta puede terminar sujeto a una pregunta: ¿y cómo podrías sacarle provecho?
Pintar, cocinar, correr, tejer, leer, tomar fotografías, cuidar plantas, bailar o aprender a tocar un instrumento no necesariamente tienen que convertirse en un negocio, un proyecto profesional o una fuente de ingresos. Un hobby también puede tener valor simplemente porque nos hace sentir bien.
Hacer algo sin perseguir un resultado
Una de las características más valiosas de los hobbies es que nos permiten realizar una actividad sin la presión de alcanzar una meta específica. No todo tiene que convertirse en una competencia, una obligación o una oportunidad para demostrar qué tan buenos somos.
Dedicar tiempo a algo que disfrutamos puede ayudarnos a romper con la rutina y dirigir nuestra atención hacia una experiencia diferente. Durante esos momentos, lo importante no es producir más, sino disfrutar del proceso.
Esta idea cobra especial importancia en un contexto en el que muchas actividades están asociadas con resultados medibles. Tener espacios en nuestra vida donde el éxito no dependa del rendimiento puede ayudarnos a recuperar el placer de hacer algo simplemente porque queremos hacerlo.
Una pausa para nuestra mente
Los hobbies también pueden convertirse en una forma de desconexión. Después de una jornada de trabajo, estudio o responsabilidades personales, concentrarnos en una actividad que disfrutamos nos permite cambiar de ritmo.
Diversas investigaciones han relacionado las actividades de ocio con efectos positivos en el bienestar psicológico. Contar con momentos destinados al disfrute puede contribuir a reducir el estrés, favorecer estados de ánimo positivos y generar una mayor sensación de satisfacción con la vida.
Esto no significa que exista un hobby ideal para todos. Para algunas personas puede ser salir a correr; para otras, leer durante media hora, cocinar algo nuevo, dibujar, cuidar plantas o reunirse a jugar algún deporte. Lo importante es encontrar aquello que nos permita disfrutar del presente y alejarnos, aunque sea por un momento, de las exigencias cotidianas.
Los hobbies también crean comunidad
Aunque muchas aficiones pueden disfrutarse de manera individual, también tienen una enorme capacidad para acercarnos a otras personas.
Los clubes de lectura, grupos de corredores, talleres creativos, clases de baile, actividades deportivas y encuentros alrededor de intereses comunes generan oportunidades para convivir con personas que quizá no conoceríamos de otra manera.
En estos espacios, el hobby funciona como un punto de partida para conversar, compartir experiencias y construir vínculos. No es necesario ser experto: muchas veces, el simple hecho de compartir un interés es suficiente para generar un sentido de pertenencia.
Por eso, contar con lugares donde las personas puedan encontrarse y desarrollar actividades fuera de sus responsabilidades habituales también forma parte de una vida más equilibrada.
Recuperar el tiempo que disfrutamos
Con agendas llenas y responsabilidades constantes, dedicar tiempo a un hobby puede parecer algo secundario. Sin embargo, reservar momentos para aquello que disfrutamos no significa desperdiciar el tiempo.
Descansar, jugar, crear, aprender por curiosidad y convivir son experiencias que también forman parte del bienestar. Incluso cuando una actividad no genera un resultado tangible, puede aportar creatividad, conexión social, relajación y satisfacción personal.
Quizá por eso vale la pena cambiar la pregunta. En lugar de pensar “¿para qué sirve?”, podemos preguntarnos: “¿me hace bien?, ¿me divierte?, ¿quiero seguir haciéndolo?”
Si la respuesta es sí, probablemente ya existe una razón suficiente.
Espacios para disfrutar y conectar
En Gran Atrio creemos en la importancia de crear espacios donde las personas puedan encontrarse, convivir y disfrutar de experiencias que vayan más allá de las obligaciones del día a día.
Una clase, una actividad física, una conversación acompañada de un café o simplemente pasar un rato agradable con otras personas pueden convertirse en pequeños momentos que aportan bienestar a nuestra rutina.
Los hobbies nos recuerdan que nuestro tiempo no siempre tiene que producir algo para ser valioso. También necesitamos momentos para descubrir, crear, movernos, compartir y hacer aquello que simplemente nos hace felices.
Porque disfrutar también es una buena manera de aprovechar nuestro tiempo.
Gran Atrio. Tu punto de encuentro.
Fuentes utilizadas para la realización de este blog:
- Pressman, S. D. et al. (2009). Association of Enjoyable Leisure Activities With Psychological and Physical Well-Being. Psychosomatic Medicine.
- Kuykendall, L., Tay, L. y Ng, V. (2015). Leisure engagement and subjective well-being: A meta-analysis. Psychological Bulletin.
- Exploring the Impact of Hobbies on Mental Health and Well-Being: A Scoping Review. PubMed.